Uno de los crímenes más brutales y perturbadores en la historia moderna de Ciudad Juárez se consumó la madrugada del 21 de mayo de 2004, cuando un adolescente de apenas 17 años planeó y ejecutó el asesinato de sus padres y de su hermana menor en el interior de su vivienda, movido por un profundo resentimiento familiar.
El autor intelectual y material del multihomicidio fue identificado como Vicente León Chávez, quien en complicidad con sus amigos de preparatoria, Uziel, de 18 años, y Eduardo, de 17, irrumpieron en el domicilio familiar aprovechando que las víctimas dormían.
El objetivo del ataque era acabar con la vida de sus parientes para simular un ataque externo y cobrar un seguro de vida de 200 mil dólares.
De acuerdo con las investigaciones y las posteriores confesiones de los detenidos, Vicente León ejerció una fuerte manipulación sobre sus cómplices.
Mediante un volado, obligó a Uziel a dispararle en la cabeza a su padre, Vicente León Negrete, de 40 años. Acto seguido, entregó un cuchillo a Eduardo para que asesinara a su madre, Alma Delia Chávez Márquez, de 35 años, quien se encontraba en estado de choque ante la agresión.
El propio Vicente se encargó de degollar a su hermana, Laura Ivette, de 13 años, cuando esta se despertó por los ruidos. El único sobreviviente de la masacre fue su hermano menor, un bebé de 3 años.
Tras cometer los asesinatos, los tres jóvenes subieron los cadáveres a una camioneta y los trasladaron a un terreno deshabitado en el Camino a la Rosita, donde les rociaron gasolina y les prendieron fuego para intentar desaparecer las evidencias.
Al día siguiente, mientras sus cómplices acudían a festejar, Vicente intentó levantar una versión falsa ante sus familiares asegurando que sus padres y hermana habían ido al cine y no habían regresado.
Sin embargo, las inconsistencias en los horarios abrieron las sospechas de los agentes investigadores, quienes tras un interrogatorio lograron la confesión total de los tres involucrados.